Acuerdos políticos tras elecciones

No había querido dar mi opinión sobre el resultado de las municipales y autonómicas porque consideraba que no habían terminado. Con el resultado de las urnas sin más no se podría hacer una valoración de quién había ganado, quien perdido o quien decepcionaba; había que esperar a cómo acababan constituyéndose las administraciones porque con la fragmentación que resultó, algo estaba por ocurrir.

Pues bien, ahora ya se puede hacer un análisis algo más detallado y para mi se resume en que TODOS han perdido. Vamos al análisis detallado:

PP: Claramente es quién más votos ha conseguido y desde esta perspectiva se podría decir que ha ganado. Sin embargo, ha bajado mucho en voto y a esto hay que añadir que ha perdido gran parte de su poder territorial. Sus políticas de los últimos años ha hecho que se hayan producido pactos a muchas bandas sin más argumento que echarlos. En resumen, para mi es el gran perdedor aun ganando. Y si no que le pregunten al anterior alcalde de Vitoria, Javier Maroto. En su caso es aun más grave ya que encima él si consiguió más votos que en 2011 y aun  así, se va a la oposición.

PSOE: Están vendiendo como un éxito su resultado. Pues bien, han sacado menos votos que en 2011 y en aquella ocasión se consideró una debacle lo ocurrido. En este caso el problema es que están en una dinámica de perdedores, donde además pierden totalmente su identidad. Su foto final está quedando maquillada porque aumentan el poder territorial gracias a pactos a 2, 3 o 4 bandas. Vamos, que gobernarán pero con una inestabilidad tan grande  que en la realidad están en manos de otros. Qué tiempos aquellos en qué este partido centenario era capaz de liderar políticas. Ahora es un club de vividores donde se hace cualquier cosa por una poltrona. De nuevo Álava es un gran ejemplo de esto.

PODEMOS: Para mi otro gran perdedor. Unas expectativas enormes y si bien consiguen unos resultados dignos, deberían sentirse muy decepcionados y preocupados. Si comparan municipales donde se presentaban sin sus siglas y en coaliciones con “todo Dios”, con las que obtienen en las autonómicas bajo su único paraguas, se puede comprobar que ellos por si solos no convencen. Madrid mitad de votos en la comunidad que en la ciudad. En resumen, la gente está indignada pero de ahí a votar a estos hay un trecho de muchos kilómetros. Ahora intentan vender desde sus líderes que el cambio ha llegado gracias a ellos pero los grades éxitos de cambio no son suyos: Madrid, Barcelona y Valencia. Aquí los líderes son algo diferente a podemos, aunque cuenten con su respaldo. Y vuelven los ruidos de sables en la formación pues Pablo Echenique, uno de sus fundadores vuelve a la carga indicando lo equivocado del camino.

Ciudadanos: Entran con fuerza en todo el país pero con mucha menos de lo que las encuestas les decían. No gobiernan en ningún sitio significativo. Ni consiguen “cuota de poder” y encima siguen totalmente identificados con un personalismo absoluto como es el de Albert Rivera. Mal futuro si no consiguen comunicar proyecto en lugar de persona. Sirva de ejemplo un partido tan personalista como UPyD donde solo se conocía a Rosa y ¿dónde está?

Por último y para mi el mayor perdedor de todos: Las empresas demoscópicas. De nuevo no han dado ni una. Pero ni de lejos. Entiendo que no sea fácil con dos fuerzas nuevas y que es complicado acertar, pero lo de equivocarse por tanto tiene mérito. Eso si, tras estas elecciones se han publicado nuevas encuestas cara a las generales y curiosamente las fuerzas emergentes caen fuertemente. ¿Realmente los encuestados han dicho esto? ¿O sencillamente están corrigiendo lo que les sale para aplicar algo más razonable? Que ciudadanos baje del 19-20% de intención al 12-13% en nada de tiempo no tiene sentido. Lo que si lo tiene es que ese valor inicial era totalmente erróneo y el 12% si sea razonable.

¿Y que decir de los acuerdos postelectorales? LAMENTABLES. Se pacta solo por echar al que estaba. Nada de programas. Nada de ideas. Nada de … Sólo cuotas de poder. Una vergüenza que nos afectará a todos y casi sin empezar ya está estallando. Que le pregunten al PNV y PSE en el país vasco. Sin llegar a votar y ya rompen los pactos. ¡Qué no ocurrirá donde sí se ha pactado cuando se sabe que no hay nada que una!

Nos esperan cuatro años por delante de ruido, puñaladas, broncas…

PD: No comento nada de UPyD o IU porque ¿existen?

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Acuerdos políticos tras elecciones

3 comentarios en “Acuerdos políticos tras elecciones

  1. miguel ángel dijo:

    Totalmente de acuerdo. Se han puesto de acuerdo para echar al que está, y después ¿qué? ¿Cómo van a aprobar unos presupuestos, si se han juntado grupos de ideologías antagónicas? Aunque como bien dice un amigo mio, cada día pensamos que no nos pueden sorprender y toma ya, lo consiguen. Hay que tener en cuenta que el sillón une mucho.
    Lo del PSE de Álava, me empieza a recordar al CDS, estos van camino de la desaparición. Lo del PSOE, es poner en bandeja al PP un gran resultado en las generales, dado que les dejan como única opción nacional coherente, en todos los territorios. El PSOE, ha pactado con todo bicho viviente con tal de disimular sus peores resultados municipales de la historia. Esto les pasará factura, pues hay mucho votante suyo, que quiere un proyecto común y ven que ese partido es un Reino de Taifas,( iba a poner Casa de ….) y aunque no quieren ni ver al PP, menos aún a los de Podemos, IU… etc, dado que no caben tantas siglas como pactos que van a durar mientras dure la alegría de tocar pelo.
    Los de IU como bien dices, ya ni son Izquierda ni Unida, ésto último jamás lo han sido y sólo queda ver la disolución formal de la colación. UPYD, descanse en paz.
    Ciudadanos, completamente de acuerdo contigo, es una formación personalista que no tiene un ideología que vender y en cuanto su figura se queme, se quema el partido y todos huirán como lo han hecho de UPYD.
    En Vitoria, Gorka Urtaran es alcalde, pero lo va a tener crudo, porque sus resultados son malos y se ha tirado en brazos de quienes luchan por la tarta nacionalista.
    Creo que la imposibilidad de gobernar, le va a dar dentro de 4 años a Javier Maroto la mayoría absoluta como alcalde.
    Por cierto, que ninguno se rasge las vestiduras, Patxi López, fue elegido Lehendakari, también mediante un pacto entre perdedores, y por cierto que hagan cuenta de cómo les fue en las siguientes elecciones, batacazo total a ambos partidos, que creo que es lo que les va a pasar al PNV, y el resto de Podemos…. que en 4 años, vamos a tener un ayuntamiento con dos fuerzas PP y Bildu y el resto testimoniales, salvo que las matemáticas, les haga imprescindibles

  2. ¡Joder!, no sólo coincido algo con Miguel Angel, resulta que no había leído su comentario, pero prácticamente dice todo lo que ya he dicho yo también en algún otro enlace. O sea que como me identifico tanto con lo puesto, simplemente suscribo su comentario.
    Muy constitucionalistas y democráticos se auto-definen precisamente quienes parecen ¡no haber entendido NADA! O peor aún: quizás si lo han entendido y simplemente lo hagan con consciencia y voluntad, en satisfacción exclusiva de sus intereses personalísimos.
    🙁

  3. Ah, no es ocioso señalar que eso de GANAR o PERDER las elecciones es un planteamiento claramente falaz, en concreto definido como la falacia del falso dilema: en el que es tontería hablar de una u otra opción, dado que realmente en las elecciones quien obtiene más representantes no gana nada. La estratagema puede, por supuesto, llevarse hasta el infinito, cuando oímos tonterías “del pelo” de valorar los resultado en relación a los votantes reales, que si interesa, se dice que aún así han sido más que no sé en qué legislatura, pues tampoco es necesario compararla con la última, pudiendo echar mano de hace 2 ó 3 más atrás; o aún comparando las elecciones de distinto contenido (europeo, generales, municipales, autonómicas…). Las posibilidad para decir que TODO VA BIEN, sin decir NADA, son infinitas. Sólo tienen el problema de que no son un análisis válido. Sería como hablar de las probabilidades matemáticas de que Dios existe, que es ¡una absoluta majadería!

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