La necesidad del cambio

Tras cinco años dirigiendo una empresa, en mi cabeza apareció otra vez la necesidad del cambio. Una necesidad que puede surgir por múltiples razones. Por tener la sensación de que te ves atascado profesionalmente, porque piensas que ya no das lo mejor de ti en el trabajo, o por cualquier otra circunstancia.

Pero lo cierto es que cuando sonaba el despertador por la mañana ya no me levantaba con la ilusión de ir a la oficina. Y quien me conoce sabe que para mi es imprescindible estar totalmente comprometido en lo que hago. Y esto ya no era así. Por esto tomé la decisión de dar un giro a mi vida profesional.

Ya en el pasado había cambiado de trabajo pero siendo totalmente sinceros, nunca había sido tan complicado decidirlo. Tenía un buen trabajo. Gestionaba una empresa con un grandísimo equipo humano tanto en lo profesional como en lo personal. La empresa seguía creciendo y las cifras del negocio eran buenas. Y encima, los clientes y proveedores con quienes estaba trabajando nos valoraban y confiaban plenamente en nosotros.

Vamos, que todo rodado y con viento a favor. Sin embargo, no me sentía pleno. Y esta sensación me obligaba a ser sincero conmigo mismo, con mis accionistas y con el equipo. ¿Se puede dirigir y motivar a un equipo cuando no vas al trabajo con la máxima ilusión y compromiso? Yo creo que no. O al menos no es mi manera de trabajar y por esto la decisión del cambio.

Y un cambio arriesgado porque una vez más en mi vida afronto un cambio radical. Nuevo sector, nuevo modelo, nueva ciudad… ¿Estaré capacitado para este reto? ¿Sabré hacerlo? No lo se. Pero como dijo alguien una vez, si te ofrecen algo nuevo que puedes no saber hacer, di que si y aprende.

Y en ello estoy desde hace una semana. Afrontando un proyecto nuevo que estoy seguro será novedoso en el sector B2B online que seamos realista, es el gran olvidado de Internet.

Espero poder contar más próximamente de esta aventura nueva. Pero lo que es seguro, es que de nuevo me levanto con ilusión cuando suena el despertador por la mañana.

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Semana de mierda

Hay  momentos en la vida de todos que parece que todo sonríe. Yo estaba en uno de esos momentos. Profesionalmente todo va bien y con muy bonitas expectativas de futuro. En lo personal no me puedo quejar de nada.

Esta semana había empezado maravillosamente el lunes 18 donde pude disfrutar de un almuerzo con una gran persona. Ese mismo día pude comer con una mujer a la que admiro profundamente. Pero todo se torció radicalmente el miércoles 20 a las 9am y empeoró aun más a última hora del jueves para convertir esta semana sin duda en una de las peores de mi vida.

Aun así, confío en que solo sea un revés y tras lo que supone una semana de mierda absoluta que había empezado bien, vuelva a encauzarse hacía el positivismo que últimamente me rodeaba.

Tan solo tenía la necesidad de desahogarme.

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Arroz con sepia en un buen restaurante

Arroz con sepia es seguramente un plato de la gastronomía española que todos nos podemos animar a preparar,  pero que no a todos nos sale bien. A veces lo mejor es comerlo en un buen restaurante.

Por motivos de trabajo este pasado martes he tenido que ir por Alicante y he podido disfrutar una joya  como esa preparada de manera exquisita.

El día no pintaba bien. Salir de casa a las 5 de la mañana. Lluvia. Tu compañera de viaje que se retrasa y toca esperar. Viaje a Bilbao a coger el avión y todo el camino con más lluvia y niebla. Vuelo vía Barcelona que se hace largo…

Pero  llegar a Alicante y que te reciba un sol radiante, que tu cliente te espere y reciba en el aeropuerto ya hacía presagiar algo mejor. Varias horas de reuniones y finalmente y casi a las 14h nos dicen que nos van a llevar a comer a un sitio chulo. Y vaya si lo era. El restaurante llamado El capricho de Raquel es espectacular por ubicación,  por decoración y posteriormente confirmado también por servicio y por cocina.

Nuestros anfitriones no nos dejan escoger; directamente ellos se encargan de pedir para todos: un poco de lacón y una ensalada de frutos rojos para empezar, un calamares a la plancha y finalmente un arroz con sepia.  Vaya manjar.

Hay veces que viajar por trabajo y pegarte una paliza de un día compensa. No descarto volver a hacer una escapada para comer en alicante. Repetir en este restaurante, por paliza que sea el viaje, si es que definitivamente compensa.

 

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Arroz con sepia en un buen restaurante