Black Mirror es mi droga. Soy serieadicto

Como si de un alcohólico anónimo se tratara tengo que confesar que soy serieadicto. Y parte de la culpa de mi adicción es por black mirror. Una serie que me apasiona y de la que tenía pendiente ver el capítulo especial de navidad del año pasado.

He esperado hasta estas navidades y aunque se me ha hecho duro no verlo antes, he de decir que la espera ha merecido la pena.

Para quien no conozca black mirror indicar que no se trata de una serie al uso. Cada capítulo es una historia totalmente independiente. No comparte ni personajes, ni entornos, ni nada entre si. Tan solo lo que su creador Charlie Brooker explicó: “Si la tecnología es una droga -y se siente como tal- entonces, ¿cuales son los efectos secundarios?“. Es decir, te cuenta historias del potencial abuso de las tecnologías y su implantación al exceso en nuestra vida cotidiana. Suena a ciencia ficción pero la realidad es que mucho de lo que plantean en la serie son anhelos de la gente. Tal vez con esta visión pensemos mejor aquello que deseamos.

No se puede contar gran cosa de cada episodio porque sería destriparla pero si un consejo para quien no la haya visto, por favor siéntate con calma, disfruta de un solo capítulo y después reflexiona. Esta es la clave para disfrutar esta serie, reflexionar sobre lo que cuenta y lo que transmite. Y disfruta en el orden que te de la gana; hazte con un capítulo cualquiera y empieza por ese. Te enganchará.

Hace ya tiempo que espero con ansiedad la tercera temporada que lleva tiempo anunciada. Parece que será más larga de lo habitual (3 capítulos por temporada hasta ahora). No tengo claro que el alargarla sea bueno porque tal vez la calidad de los guiones caiga, pero es un riesgo que merece la pena si tan solo un tercio resulta brillante.

Una de las historias contadas ya ha sido adquirida para llevarla al cine. ¿Hay necesidad? La historia ya está contada, está espléndidamente realizada e interpretada. No veo motivo para rehacerla tan solo con una mentalidad de sacar pasta. Eso si, reconozco que el capítulo que ha comprado Robert Downey Jr. es para mi es más complejo y el que más me ha gustado. Todos son geniales pero este es una auténtica obra maestra. Se trata del tercer episodio y ya en su momento la crítica del país decía esto: “Si los dos primeros [episodios] te clavan en la butaca, el tercero, ‘Tu historia completa’, es una obra maestra”

Aquí os dejo en enlace de la wikipedia donde podéis leer el resumen de los episodios de black mirror. Eso si, no os recomiendo leerlo hasta haber visto los episodios y haberlos dejado posar en vuestro cerebro. Merecerá la pena.

Black Mirror

 

 

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Black Mirror es mi droga. Soy serieadicto

Boss. Una gran serie sobre política y corrupción

He devorado en los últimos días la serie BOSS del canal americano Starz. Trata de como se manejan las influencias y corruptelas en la alcaldía de Chicago y en la campaña para escoger al gobernador del estado.

Son 18 capítulos a cual más brillante y que desafortunadamente no ha tenido continuación. Kelsey Grammer, el actor protagonista que da vida al alcalde Tom Kane comentó en su momento que las presiones políticas hicieron que se cancelase. No se si será cierto pero si estoy seguro que a los políticos no les habrá hecho ni pizca de gracia el modo en como se retrata a los políticos americanos ya estén en el gobierno o en la oposición.

La ambientación de esta serie política está muy lejos de la para mi otra gran serie seria sobre la política: el ala oeste de la casa blanca. En aquella el idealismo de Sorkin nos mostraba unos políticos trabajadores y comprometidos que a todos nos gustaría tener en nuestras administraciones. Sin embargo en esta obra más reciente el foco se pone totalmente en la oscuridad que puede envolver a esto que aquí si se podría llamar casta.

Seguramente la política tanto americana como del resto del mundo no se verá identificada 100% con ninguna de ellas, pero visto lo visto en nuestro país en los últimos años, temo que estamos más cerca de lo que refleja Tom Kane en Boss que lo que el presidente Josiah Bartlet nos transmitía en el ala oeste.

En cualquier caso son dos series brillantes que recomiendo a cualquiera que guste de la política.

Disfrutad en Boss de un reparto e interpretaciones mágníficas y sobre todo de un Kelsey Grammer que todos recordaremos siempre por el papel cómico del psiquiatra Frasier, pero que aquí compone un personaje dramático y brillante. Y sobre todo engancha desde el mismo inicio, La primera escena es sencillamente brutal, brillante y contundente. De lo mejor que he visto en televisión.

Aquí os dejo el trailer:

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Boss. Una gran serie sobre política y corrupción